A veces no sale a la primera.
Ni la costura, ni la pintura, ni la confianza.
Pero con cada proyecto aprendo algo nuevo:
* A tener más paciencia.
* A tener más precisión.
* A valorar todo lo que soy capaz de crear.
No compito, evoluciono.
Sigo cosiendo y pintando sueños, a mi ritmo, con el corazón puesto en lo que hago.
Y tu, ¿que parte de ti estás puliendo cada día?

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